Dime dónde no estas,
en qué lugar dejo de verte,
en qué parte de mi dermis no te viertes,
dulce amargura, fuego escondido,
dime cómo sigues enviando cosquilleos subversivos a mis entrañas,
este hoy de siempre todavía,
dime cómo me calientas con ese amor de lenguaje sin palabras,
que bello es abrir los ojos día a día y ver que tu cara alumbra en las almohadas,
como herida que duele y no se siente,
así en un atronador silencio esta semilla de amor germina día a día.
Dime dónde puedo vivir sin que te sienta,
dónde no puedo verte,
cómo huir de ese exquisito veneno de tus besos,
cómo actuar con naturalidad ante tus sueños,
mi costilla perfecta,
dime cómo salvarme de éste amor de vista ciega,
de éste desastre menor de sentir que me faltas, que te tengo y no,
que mi soledad se llena de susurros, de intimidades compartidas,
de este sentir de abrazos llenos.
Dime dónde no estas,
dónde te puedo hallar perdida,
dónde cometer el delito de acercarme tanto sin codiciar tu cuerpo,
dime cómo intempestivamente te hago sentir esto que siento,
cómo esperar lo inesperado,
que me mires, me sientas, me salves
y en ese desacuerdo unánime
ates por siempre tu alma a la mía.




