De nuevo un atardecer, libre de perjuicios
de paredes blancas, de sonidos de supervivencia,
me fui a sentar cerca de allí
a acariciar sus manos con mis dedos de piel dormida,
los tubos besaban sus piernas y sus brazos,
una grieta abierta de dolores, amnesia y olvido
desde su aspiración hasta la expiración del mundo.
Sentado veía pasar el tiempo
me alimente de ganas
regando mi cabeza de recuerdos,
de rezos de niño;
es que su ángel de la guarda tomo un descanso,
siento de pronto ser un saco de palabras vacías que acompañan.
Ella tiene los ojos que abrigan,
los labios llenos de besos de ternura,
su olor es de cielo,
tiene las manos con mil y un historias
que tejen esperanza y anhelos,
sus cabellos vuelan al oriente
en occidente no son necesarios, no hasta que cure…
su piel es como una nube con promesas,
mis ojos se hunden en su ser diciendo: espera….
En cámara lenta aprietas mí mano y sonrío,
un soplo de vida compartido
todo transcurre tan lentamente
que me dejo transformar hasta los átomos…
quedo mudo esperando que vuelvas a correr conmigo.

Viví alguna vez una situación similar, es muy duro, el texto me hizo lagrimear, y eso es un efecto apasionate en la literatura…
Es una situación difícil, tene a alguien en un hoispital, pase por una situación similar y me parte el alma recordar, eres muy valiente al escribir la sensación que compartes.